Embarazo: cambios dentro y fuera

Embarazo: cambios dentro y fuera

Descubrimos los cambios “ocultos” en el cuerpo de la embarazada y cómo adaptarnos a ellos

El embarazo, ya lo sabemos, es una época de cambios radicales en la mente y el cuerpo de la mujer. Sin embargo, aunque nos lo hayan contado o lo hayamos visto en nuestro entorno, no somos plenamente conscientes de esos cambios hasta que los vivimos en nuestra propia piel. En nuestra propia tripa.

Si bien conocemos la evolución del bebé dentro del útero materno –fundamentalmente gracias a las ecografías–, sobre los cambios que sufre la tripa de la futura mamá no solemos conocer tantos detalles. En el post de hoy queremos aportar más información sobre el crecimiento de la barriga de la embarazada, y cómo adaptarnos a cada etapa del embarazo.

PRIMER TRIMESTRE

En este primer estadio del embarazo, la nueva situación de la mujer es prácticamente imperceptible. Estos tres primeros meses, la mujer suele sufrir la cara menos amable del embarazo, como son las náuseas, mareos, alteraciones olfactivas, dolor de pecho, sueño o cansancio.

Para las náuseas, se recomienda no levantarse inmediatamente de la cama una vez despierta. Es preferible tomar algo ligero, como un vaso de agua y un poco de pan tostado. A algunas mujeres les funciona tomar el agua caliente (o algún tipo de té con bajo nivel de teína) con raíz de jengibre infusionado. Durante el día, se recomienda comer poca cantidad de comida a menudo, para así mantener el estómago lleno pero ligero en todo momento. También es importante ventilar la casa y respirar aire fresco para evitar olores agobiantes o ambientes cerrados.

El embrión, que al inicio mide menos de un milímetro, irá creciendo. Poco a poco, el útero se agrandará hasta que, hacia el tercer mes, la mujer podrá notar, por encima de su pubis, una incipiente curva que indica que el embrión ya tiene el tamaño de una manzana y se le puede oír el latido del corazón. Desde este momento es importante que la futura madre intente cuidarse tanto o más que antes, comiendo bien (algo que las molestias digestivas o náuseas pueden dificultar) y descansar para llegar al segundo trimestre con energía y poder disfrutarlo al máximo.

SEGUNDO TRIMESTRE

Es ahora cuando la madre, a menudo de un día para otro, dejará atrás las molestias iniciales para pasar a un embarazo agradable y más activo (en la mayor parte de casos y si no existen contraindicaciones). El bebé empieza a crecer más rápidamente y eso se refleja pronto en el aumento de volumen de la tripita de la mujer, que deberá empezar a adaptar ropa, movimientos, forma de dormir, y en molestias en piernas y pies dada la compresión de vasos sanguíneos que empieza a ejercer el bebé, cuya cabeza en ese momento es mayor que su cuerpo. Debido al aumento de la barriga y a los cambios corporales de la mujer, puede que empiece a sufrir de picores que podrá aliviar hidratándose con frecuencia (algo recomendable de hacer a lo largo de todo el embarazo, sea con cremas o con aceites naturales), usar ropa holgada y de tejidos cómodos y naturales, y refrescarse con agua fría para sentir alivio y limpieza.

En esos meses es más importante que nunca descansar y dormir bien, en una posición que aporte confort a la mujer, que ha visto su cintura ensanchada y ya empieza a notar pataditas del pequeño o pequeña que lleva dentro. Para ello, una gran ayuda es el cojín de lactancia multiusos, que puede ser usado desde el embarazo de la mujer y que el niño podrá usar hasta muchos años después de nacer. La forma ergonómica del cojín de lactancia, su adaptabilidad al cuerpo cambiante de la mujer y su tejido agradable son un gran aliado para la mujer a la hora de dormir. En este post podéis descubrir más acerca de las ventajas de este cojín para la mujer embarazada. 

TERCER TRIMESTRE

La mujer encara ya la recta final del embarazo, que ya es evidente. A causa del aumento de volumen del útero, el estómago se desplaza y pueden aparecer ardores o acidez, que también habrá que combatir comiendo a menudo y en poca cantidad, y tomando infusiones o bebidas que ayuden a la digestión. También los pulmones cambian de posición, algo que puede conllevar cansancio a la mujer. El bebé ya ha crecido tanto que tiene poco espacio para moverse. El tamaño de la tripa dificulta a la mujer realizar algunos movimientos. El peso ganado y el cambio de curvatura de la columna vertebral puede acarrear problemas de espalda a la mujer, que deberá intentar mantenerse erguida tanto sentada como de pie, agacharse doblando las rodillas y no la espalda, o practicar actividades favorables a la relajación y a la buena respiración como el yoga, siempre que no existan contraindicaciones. Esas molestias de espalda también se aliviarán considerablemente usando el cojín de lactancia para dormir; gracias a que recoge su tripa y puede apoyar su espalda de forma ergonómica, la mujer logrará descansar con mayor comodidad, sea en el sofá o en la cama, en una época en la que puede aparecer insomnio. Se recomienda acostarse de lado y colocar uno de los extremos del cojín entre las piernas. La pesadez de piernas y pies, o en algunos casos varices, de la futura mamá en esos últimos meses se pueden aliviar colocando a menudo los pies en alto, bebiendo agua en abundancia y, dándose masajes con cierta intensidad en piernas y pies (ella misma o otra persona).

Hacia el noveno mes el cuello del útero se acortará para permitir la dilatación del canal de parto cuando sea el momento de dar a luz. La cabeza del bebé puede provocar presión en las venas de la zona pélvica, lo cual puede causar almorranas a la mamá. Para combatir el dolor que causan, se recomienda aplicarse frío en la zona, así como comer vegetales y fruta con alta dosis de fibra en abundancia (las acelgas son una de las verduras más efectiva en estos casos) para evitar el estreñimiento que empeora las molestias. Tomar un vaso de agua caliente en ayunas, con un chorrito de  limón si se quiere, o añadir semillas con fibra a los yogures o fruta, también puede servir de ayuda.

Una vez la mamá ya tendrá el bebé con ella, será el momento de pensar en la lactancia (o la alimentación mediante biberón), momento en el cual el cojín de lactancia será de gran ayuda para ella y para el bebé, como explicamos en este post dedicado a los beneficios de esta almohada para el recién nacido.

Y vosotras, ¿con qué molestias os encontráis o encontrasteis en vuestro embarazo? ¿Qué técnicas os funcionaron para combatirlas?

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