Yoga y mindfulness en el embarazo

Yoga y mindfulness en el embarazo

Los beneficios de estas disciplinas para madres y bebés

El yoga y el mindfulness están asociados en general al bienestar físico y emocional, a estados o búsqueda de paz y equilibrio. Es por este motivo que son dos de las prácticas más difundidas en los últimos tiempos. Si bien parece que están de moda, estas dos disciplinas requieren de un conocimiento profundo, de una metodología y de su ejercicio sistemático para poder aprovechar sus múltiples beneficios. Unos beneficios positivos para todo el mundo pero especialmente durante el embarazo, el parto y el postparto, momentos de unos cambios físicos y psicológicos para las mujeres que, con el acompañamiento de estas técnicas de bienestar, serán mucho más llevaderos.  

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¿Qué son?

El yoga, como ya sabréis, es una disciplina física, mental y espiritual que pretende alcanzar un equilibrio entre cuerpo y mente. Hay distintas corrientes, algunas más místicas, otras más físicas, según el carácter de cada cual y sus objetivos concretos. El mindfulness, por otra parte, es una disciplina más nueva para muchos, por lo menos con este nombre, una serie de técnicas para lograr una atención plena y el desarrollo de conciencia de momento presente destinadas también a la mejora del estado anímico y la consecución de un mayor bienestar holístico.

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¿Cómo me ayudan durante el embarazo?

Tanto el yoga como el mindfulness dan mucha importancia a la respiración, algo fundamental durante todo el embarazo y especialmente durante el parto. El respirar suele estar asociado al control del cuerpo y de las emociones, los dos pilares del embarazo que será importante cuidar. Para practicar yoga no se requiere una forma física determinada y por este motivo es muy recomendable para una mujer embarazada; si se ha practicado antes, la mujer ya tendrá una base sobre la cual trabajar, pero no hay ningún problema en empezar durante el embarazo, ¡al contrario!

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En los primeros meses, con tal de oxigenar la sangre de la madre y del niño, se trabajará la relajación, la respiración y la liberación de tensiones musculares, algo en lo que se insistirá durante los nueve meses.

Uno de los cambios más evidentes para la mujer embarazada es su elasticidad, que se verá afectada a medida que su tripa aumente. El yoga contribuirá a la mejora de esa elasticidad, a nivel general y focalizando en la del periné. Las posturas específicas que trabajan esa zona permitirán unas contracciones menos dolorosas cuando llegue el momento. En ese momento, además de poner en práctica lo trabajado durante los meses precedentes a nivel de respiración y autoconocimiento del cuerpo y sus sensaciones, será fundamental contar con un entorno que nos ayude a sentirnos cómodas en esos momentos. Algunas de las soluciones para rebajar el dolor de las contracciones son estar en el suelo y buscar una postura que las acompañe, meterse en la bañera con agua templada para aliviar las molestias, utilizar una pelota de pilates o un cojín de lactancia en el que puedan recostarse o apretarlo para descargar tensión y mitigar el dolor…

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La espalda de la mujer es seguramente una de las zonas que se ven más afectadas por los cambios corporales que sufre: llevar a cabo estiramientos de espalda ayudará a aligerarla y a distribuir mejor el peso, que tiende a irse hacia adelante acentuando la curva lumbar. Practicar yoga durante el embarazo, pues, es una fantástica forma de lograr una armonía cuerpo-mente que sin duda beneficiará tanto a la mujer como a su bebé (¡no olvidemos que sienten todo lo que pasa fuera y lo que siente su mamá!).

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Evidentemente, la mujer deberá adaptar sus posturas al estadio de su embarazo, siguiendo sus sensaciones, sin forzar nunca el cuerpo y, cuando la tripa empieza a ser grande, evitando posturas boca abajo o invertidas. Durante el embarazo, practicar mindfulness contribuirá al control del estrés y de las preocupaciones que puede acarrear ese cambio radical, canalizándolas en autoconocimiento, identificación del estado anímico, aceptación y disfrute de esa etapa vital maravillosa. Y, como ya sabéis, mamá sana, bebé sano, durante y después de la gestación. Así, pues, ¿por qué no probar esta técnica para aumentar vuestro bienestar, conocimiento y control positivo del cuerpo y la mente?

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Y el día D, ¿qué?

Haber preparado el cuerpo y la mente para el día del parto, focalizando en la respiración, los estiramientos, la propiocepción y la armonía cuerpo-mente será sin duda de gran ayuda a la hora de encarar el parto. Durante las contracciones será clave tener un buen control de la respiración, coordinarlo con los señales físicos que sentimos y orientar nuestras posturas a aliviar las molestias derivadas: las posturas orientadas a enderezar la columna atenúan la zona lumbar y aumentan el diámetro de la parte superior de la pelvis, algo que ayudará a que el peque descienda cuando ya tiene la cabecita encarada.. Y combinar esa respiración consciente con posturas agachadas ayudará a la relajación y apertura de la pelvis, facilitando así la expulsión. El mindfulness, por su parte, facilitará a la mujer (y al padre o acompañante, por qué no) vivir el momento con atención plena y conciencia de presente, disfrutando del momento y gestionando las emociones y el dolor físico de forma positiva y atendiendo a la percepción del propio cuerpo y de entorno. 

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Los beneficios del yoga y el mindfulness en bebés

Naturalmente, si todo lo comentado anteriormente lo aplicamos una vez ya llegado el bebé a nuestras vidas, es muy probable que gocemos de mayor comprensión, empatía, relativización de las emociones más negativas que podamos sentir (estrés, ansiedad, temor, aislamiento…) y potenciemos las buenas, tomando cada momento como único y viviéndolo con conciencia plena y dedicación. Así pues, seguir cultivando la práctica del yoga o del midfulness cuando ya somos mamás será una forma óptima de encontrar equilibrio y trasladárselo a nuestro hijo o hija y al entorno familiar en general. Si bien el mindfulness es más introspectivo e íntimo, cada vez hay más espacios donde practicar yoga con bebés, implicando así al bebé en nuestra práctica e introduciéndole los beneficios de esta disciplina milenaria.

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 Y vosotras, ¿sois amantes de alguna de estas actividades? ¿Nos recomendáis ótras? ¿Cómo gestionasteis el equilibrio emocional y físico durante el embarazo y postparto?

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