Propósitos de año nuevo… ¡para niños!

Propósitos de año nuevo… ¡para niños!

Las ganas de mejorar, crecer o cambiar cosas no se limitan a los mayores: animemos a los pequeños de la casa a marcarse retos para el año que empieza

En el último post, hablando de hacer la Carta a los Reyes, comentamos que aunque parezca que los niños sólo piensen en regalos materiales muy probablemente no siempre es así. Muchos de nuestros hijos, si les dejamos espacio y tiempo, nos hablarían de deseos intangibles para el nuevo año. Ilusiones que podemos convertir en propósitos firmes para así intentar lograrlos, con nuestro apoyo y acompañamiento como padres. Hoy os hablamos de propósitos de año nuevo… ¡para niños!

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Sí, los propósitos de nuevo año (ir más al gimnasio, comer mejor, ser más paciente, organizarse mejor, leer más y un sinfín de buenas ideas) se asocian generalmente a adultos, unos adultos que terminan cumpliendo pocos o ninguno de ellos. Nos suena, ¿no? Pues bien, los niños no tendrán esos pero seguramente tendrán otras ilusiones que cumplir. Es probable que ellos por si mismos no lo vean como un “propósito”, que sea algo menos elaborado en ellos, que no lo hayan exteriorizado, pero si lo propiciamos probablemente nos transmitan sus “propósitos” particulares que como padres podremos ayudarles a definir y ordenar, ¡y a lograrlos! En ningún momento se plantea como una obligación o como deberes, sino como compromisos individuales y familiares constructivos. Ayudar a nuestros hijos a identificar mejoras o cambios, y estar a su lado para alcanzarlos, tendrá los siguientes beneficios:

- Ellos verán que lograr sus metas depende en gran medida de ellos, por lo que incrementarán su capacidad de esfuerzo y determinación para lograr sus objetivos, por pequeños o grandes que sean.

- La consecución de esos retos les hará sentir responsables, se sentirán satisfechos y aumentarán su autoestima y bienestar, demostrándoles que si se lo proponen son capaces de mucho.

- Trabajar esas capacidades desde pequeños, adaptándonos siempre a su edad, etapa evolutiva y características concretas de cada niño o niña, interiorizará en él o ella habilidades, capacidades y una conciencia personal que puede ser muy beneficiosa a lo largo de su crecimiento, como adolescentes y como adultos. 

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No estamos hablando de hacerles crecer más rápido de lo que toca, sino de ir trabajando desde pequeños aspectos del desarrollo personal y la inteligencia emocional de forma progresiva e integrada en el día a día pensando en los beneficios a corto y largo plazo.

Y, aunque esto no tiene por qué hacerse a primeros de año, puede ser un buen pretexto para hablar de ello y ponerse metas para los próximos meses. De hecho, recientemente, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) ha elaborado una lista de propósitos de año nuevo para niños, inspirándose en las consultas, quejas o situaciones más frecuentes que recibían por parte de los padres y madres. Naturalmente, estos propósitos se dividen por edades –de preescolares a adolescentes- y no esperaremos que los más pequeños establezcan ellos mismos sus propósitos; en este caso, los mayores podremos hacerle ver lo que ha conseguido hasta el momento y animarlo a seguir por ese camino durante el nuevo año. Un elemento de la lista que sí es compartido por todas las edades es la recomendación de hablar con un adulto de confianza cuando el niño o niña se siente asustado, triste o debe enfrontarse a una decisión. 

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Para los niños en edad preescolar, los “propósitos” pueden ser de tipo organizativo, como por ejemplo limpiar y guardar los juguetes después de usarlos, ayudar a limpiar la mesa después de comer. Será importante empezar a implantar hábitos higiénicos, como lavarse las manos antes de comer o dejarse lavar los dientes después de las comidas. 

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También trabajaremos los de tipo relacional, como tratar bien a la familia (padre, madre, hermanitos/as), maestras/os y amigos/as, o ser bueno con los animales, si se tienen (no tirarles del rabo, no pegarle…).

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Podremos proponerles también empezar a dormir solos, si así lo queremos como familia, de forma gradual, como reto para el año, e instaurando la lectura como buen hábito nocturno que nos ayudará en este objetivo.

En el caso de niños y niñas de 5 a 12 años, más conscientes, se podrá proponerles introducir hábitos alimenticios más saludables, como beber más agua y fruta, dejando las bebidas azucaras sólo para contadas ocasiones, probar a hacer algún deporte o actividad (potenciando el factor social y saludable del juego, no el competitivo), ponerse protección solar en verano, protegerse con un casco cuando se va en bici o subirse a la sillita del coche sin rechistar (hasta que puedan ir sin, que deberán atarse el cinturón).

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En esas edades, especialmente cuando se acercan a la preadolescencia, además de seguir con los hábitos saludables, deberemos trabajar la privacidad y seguridad en redes, tratando con nuestros hijos la importancia de mantener privadas su información personal y la de la familia, así como respetar los horarios de uso de consolas o internet. Por desgracia, el tan temido bullying está presente en las aulas, así que deberemos transmitirle la confianza para que denuncie lo que vea (sea la víctima él/ella o un/a compañero/a) y trabajando la empatía y el respeto para que nuestro hijo/a no se convierta en agresor/a.

Para los chicos y chicas a partir de 13 años, seguiremos con los propósitos saludables (en esta etapa el alcohol y el tabaco estarán más a su alcance, por lo que en casa habrá que hacer pedagogía sobre el tema y que él mismo vea que no merece la pena introducirse) y en la actividad física: la práctica de un deporte colectivo, especialmente, fomentará su sociabilidad, compañerismo, solidaridad y otros valores educativos del deporte, y lo alejará de otras actividades menos saludables.

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También habrá que hacer hincapié en el tema “pantallas”: podemos acordar, y que él se comprometa, a invertir determinado tiempo del que pasa en la tele o el ordenador (que también habrá que establecer) viendo algún material educativo (documentales, series en inglés para practicar). Otro propósito muy interesante sería el de leer un poquito cada día antes de ir a dormir, para relajarse, conciliar el sueño y aprender. Asimismo, deberá tener claro que el uso del teléfono móvil está prohibido en situaciones de peligro como por la calle al cruzar, y en clase.

En esas edades pueden aparecer conflictos con los padres, actitudes rebeldes y pasotismo en casa: la “edad del pavo” habrá llegado y, habiendo seguido unas pautas hasta entonces, y manteniéndolas, se pueden prevenir sus peores consecuencias: nuestro hijo o hija debe tener claro que puede acudir a nosotros o a otro adulto de confianza en caso de estrés, de enfado o de preocupaciones, hablándolo de manera respetuosa, abierta y constructiva. Y no canalizarlo nuneca en personas de su entorno más o menos cercando sino haciendo ejercicio, escuchando música, leyendo o llamando a un/a amigo/a.

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Además del bullying, que puede seguir presente a su alrededor y convendrá seguir las pautas mencionadas, seguramente tendrán sus primeras parejas. Es fundamental educar a nuestros hijos en el respeto por el otro u otra, a no forzarlo/la a hacer nada que no quiera y a protegerse siempre si mantienen relaciones, algo a lo que se deberá comprometer con él o ella mismo.

Estas pautas generales sirven, a fin de cuentas, para establecer un orden en ciertas cuestiones repetitivas en la crianza de nuestros hijos a medida que van creciendo. Puede ser que seamos los padres y madres quien saquemos ciertos temas, pero serán ellos, en la medida de lo posible y según sus edades, quienes deberán convertir en propósitos ciertas cosas mejorables en su comportamiento, hábitos o relaciones. Siempre, desde la pedagogía, el amor y el respeto, haciéndoles entender que será positivo para ellos como personas y para su entorno. Lo que está claro es que, sí los padres transmiten confianza a los hijos, ellos se la devolverán actuando generalmente con responsabilidad, y viceversa, así que esta comunicación y respeto mutuo es una cuestión de win-win.

¿Habéis establecido con vuestros hijos propósitos de año nuevo para ellos? ¿Qué formas tenéis de cumplirlos? ¿Os resulta útil marcaros así las metas?

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