Subida de la leche: Bienvenida, lactancia

Subida de la leche: Bienvenida, lactancia

Es importante conocer cómo funciona, los problemas que pueden surgir y sus soluciones

La maternidad se ha convertido en los últimos años en uno de los “nichos de mercado” en las redes. Con ello han surgido muchas cuentas que muestran sólo el lado bueno de ser madre y una aparente perfección familiar y, afortunadamente, muchas otras que muestran la realidad tan bonita como a veces dura de tener bebés. Estas últimas son probablemente las más útiles y beneficiosas para muchas mamás, pues gracias a compartir sus experiencias con otras madres han creado una tribu para participar de la felicidad familiar de las demás y en la que apoyarse cuando surgen problemas que, se hagan públicos o no, toda madre puede haber experimentado alguna vez. 

Uno de esos primeros contratiempos que pueden aparecer es con la subida de la leche, a las horas de convertirte en mamá. La aparición de la leche, algo que en la mayoría de los casos será el inicio de una de las experiencias más gratificantes de la maternidad, la lactancia (de la que os hablamos con detalle en este post), puede conllevar molestias y dolor. No pasa así en todos los casos, pero no es algo infrecuente. Vayamos por partes:

lactancia-materna-nuunkidsdesign-08.jpg

¿QUÉ SIGNIFICA EXACTAMENTE “SUBIDA DE LA LECHE”?

Decimos que sube la leche cuando la placenta se separa del útero. Ahí empezará la producción de calostro y, después, de leche, algo que suele suceder en las 72 primeras horas de vida del bebé. A veces la transición entre ambos líquidos es muy gradual, algo que no debe preocupar en absoluto siempre que el bebé mame de forma normal y vaya cogiendo peso.

Hay que distinguir entre la sensación de pechos llenos de cuando sube la leche normalmente, ni dolorosa ni incompatible con que el bebé mame, y la hinchazón dolorosa producto de una ingurgitación mamaria. A diferencia de la creencia popular, la ingurgitación o plétora no es la consecuencia de retener leche en los pechos sino de un exceso de vascularización de los mismos debido a una acumulación de líquidos, sangre, plasma, etcétera. Esto, que suele durar hasta el tercer día de vida de nuestro recién nacido o nacida bebé, puede conllevar que los pechos aumenten de tamaño considerablemente y se vuelvan duros y calientes.

POSIBLES PROBLEMAS AÑADIDOS

Una de las más dolorosas es la ingurgitación patológica, que traducido significa tener las mamas muy duras. Suele ocurrir cuando a la inflamación que provoca la subida de la leche  se suma un mal drenaje de la leche, que se sigue produciendo. Además de la molestia  o dolor que supone para la mamá, la tensión del pecho impide al bebé mamar y vaciarlo, provocando así un círculo vicioso. Es frecuente que las mamas estén blandas entre tomas pero al cabo de poco se vuelvan a endurecer.

En algunos casos puede aparecer también febrícula, que se podrá combatir con antiinflamatorios, la mayoría de los cuales son compatibles con la lactancia. En estos casos consultaremos con nuestro médico.

lactancia-materna-nuunkidsdesign-12-.jpg

¿CÓMO PREVENIR LA INGURGITACIÓN DE LOS PECHOS?

En la mayoría de los casos, una lactancia inmediata tras el parto (en ese momento el bebé tomará calostro, de un valor nutritivo incalculable) favorecerá que no se desarrolle el problema. Según la experta en lactancia Alba Padilla, la práctica inmediata del piel con piel, una lactancia frecuente y sin restricciones, evitar el uso de chupetes o biberones y una posición adecuada del bebé que facilite el buen agarre serán las claves para prevenir ese endurecimiento de los pechos.

Si bien algunos profesionales recomiendan aplicar frío antes de la toma y calor después, esta teoría no es respaldada por todo el sector. Eso sí, nunca aplicaremos calor antes de la toma porque vasodilata y empeora el edema vascular de la mama. En cuanto al frío antes, por un lado bajará la inflamación pero por el otro puede contraer los conductos y dificultar el riego sanguíneo y la fluidez de la leche. Por lo tanto, si se aplica, prestar atención a evitar el pezón y la areola.

¿Y si la mama sigue dura y mi bebé no se puede agarrar? Una de las soluciones más eficaces para ello son sin duda los masajes linfáticos en la zona o masaje de presión inversa suavizante, rodeando con ambas manos el pezón y apretando hacia dentro (hacia la espalda) durante unos tres minutos. Podemos hacer este movimiento siempre que veamos que el pezón está demasiado duro y el bebé no se agarra bien, para que pueda así mamar y drenar el pecho.

lactancia-materna-nuunkidsdesign-01-.jpg

Fuente de la foto: www.lactapp.es

Otro remedio natural efectivo y complementario es colocarse hojas de col con los nervios aplastados previamente alrededor del pezón (puedes estar vestida). Por sus taninas, esas hojas desinflaman y reducen el calor. Elementos como arcilla, bolsas térmicas o alimentos congelados envueltos en un paño o toalla pueden ser también de ayuda.

¿ME TENGO QUE EXTRAER LECHE SI EL BEBÉ NO MAMA?

De entrada la mamá puede pensar que si no el bebé no vacía la mama habrá que hacerlo de forma manual o mecánica, pero no es siempre la mejor opción. Solo se recomienda hacerlo en casos en que los pechos están realmente muy llenos y duelen porque el bebé no está mamando correctamente. No conviene excederse en la extracción de leche forzada porque la madre acabaría produciendo más leche de la que el bebé necesita y a la larga podría empeorar la ingurgitación. Si te extraes leche (o calostro en los primeros días) guárdalo como oro en paño: ¡puedes hacer bolsitas, congelarlas o dársela a tu bebé con una cucharita.

GRIETAS, OTRO MIEDO DE LAS MAMÁS LACTANTES

Este es otro de los problemas que los primeros tiempos de lactancia puede conllevar. Las grietas, que pueden ser superficiales o profundas y muy dolorosas, se suelen deber a un mal agarre del bebé por su mala colocación en el pecho, algo bien fácil de resolver si se conoce cómo y si no es provocado por otro problema físico del bebé. Usar un cojín de lactancia durante las tomas puede ayudar a la buena colocación del bebé y posición de la madre; ¡mirad en este post sus múltiples usos!

lactancia-materna-nuunkidsdesign-03.jpg

lactancia-materna-nuunkidsdesign-04.jpg

Si bien no es aconsejable abusar de cremas y ungüentos, el uso de los parches de hidrogel o la aplicación de crema de lanolina purificada se ha comprobado eficaz en la cicatrización; se puede aplicar en la piel del pezón para evitar la formación de molestias costras, sin abusar de ella para evitar la maceración. Otros aliados para esos desagradables momentos son los escudos protectores o las conchas aireadas, que permiten que el pezón respire pero a la vez recogen la leche que pueda salir. El uso de pezoneras durante las tomas puede aparentemente recucir el dolor momentáneamente pero no es tan recomendado, puesto que suele ser difícil elegir aquellas adecuadas a cada caso y no se han demostrado muy efectivas. 

lactancia-materna-nuunkidsdesign-07.jpg

En cualquier caso, estas problemáticas, si bien son relativamente frecuentes, no las sufren todas las mamás. Y, si se sufren, aunque pueden resultar dolorosas, hay que tener mucha paciencia y tener la certeza de que es algo que durará pocos días y que es la (dura) puerta de entrada a una de las mejores experiencias de nuestras vidas. ¡Mucho ánimo y a disfrutar de este vínculo mágico!

Comentarios (0)

Sin comentarios

Añadir un comentario

Debes iniciar sesión para añadir comentarios.