Los beneficios de los campamentos de verano

Los beneficios de los campamentos de verano

Con opciones para todas las familias y bolsillos, salir de la rutina en verano será una gran experiencia para nuestros hijos e hijas

Así, en un abrir y cerrar de ojos, nos hemos plantado en junio. Alucinante, ¿verdad? De golpe hemos pasado de tomar las uvas a reservar vacaciones de verano, terminar curso (los que tienen hijos ya escolarizados) y pensar en cómo conciliar una vez nuestros hijos e hijas terminen el cole, en menos de un mes.

Si bien el de compaginar familia y trabajo es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos como padres y madres, hay opciones para poderlo conseguir. No, no es gracias a las facilidades sociales y laborales de nuestro país sino gracias a las opciones que desde asociaciones, colegios o empresas privadas nos ofrecen: los famosos campamentos de verano.

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¿Los pros? La ocasión que supone para nuestros pequeños (o no tanto) de divertirse, aprender, desarrollarse a todos los niveles, hacer amigos, practicar deporte y estar con contacto con la naturaleza. ¿Los contras? Que la mayoría de ellos son de pago (naturalmente, hay rangos y muchos de ellos son asequibles), por lo que no todas las familias se lo pueden permitir, o no sin esfuerzos. Sea como sea, para quien se haya planteado que su hijo vaya a un campamento de verano por primera vez y tenga dudas, ¡hoy tratamos de resolverlas!

La elección

Para los padres no siempre es fácil decidirse para llevar al hijo o hija a un campamento: sobre todo aquellos más aprensivos tienen dudas sobre cómo serán, qué harán los niños, si se aburrirán o por el contrario gozarán de “demasiada” libertad, etc. Aun así, normalmente las ganas de los más pequeños los hacen tomar la decisión relativamente tranquilos. Ahora bien, luego hay que escoger la mejor opción para cada niño, en función de sus aficiones, gustos, necesidades y objetivo de esa estancia. Cada vez existe más oferta y variedad de duración, destinos, filosofías educativas y precios. Aventura, animales, un deporte concreto, idiomas… Será interesante decidir en familia cuál es la opción que más ilusiona y la que, por tanto, más garantías de éxito promete.

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Sea como sea, los padres podrán asistir a reuniones informativas, visitar las instalaciones de destino y compartir sus dudas con los educadores y responsables de los campamentos para tener toda la información que les permita estar tranquilos y transmitirle esa confianza a su hijo o hija, algo fundamental. 

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Beneficios

Sin duda, casi todos los efectos de hacer un campamento de verano son positivos. Para los menores, será una ocasión para romper la rutina escolar mientras se sigue aprendiendo y desarrollando personal y colectivamente, vivir experiencias nuevas, conocer nuevas personas, tanto de la misma edad como monitores y otros adultos… Pasar unos días en un ambiente diferente, nuevo, abierto y predispuesto al bienestar, a la salud y a la diversión fomenta que los niños y adolescentes socialicen, ganen en tolerancia y respeto al otro, mejoren su creatividad y comunicación ya que se ven obligados a relacionarse con gente de diferentes entornos, orígenes, etc. Otro gran éxito personal que pueden lograr es la mejora de la gestión de sus pertenencias, horarios, higiene, hábitos (algo que en casa le viene más dado por los padres, seguramente). También se trabajará la responsabilidad y cooperación, ya que la organización y el cumplimiento de las normas son clave en cualquier actividad durante la estancia. Compartir será otro de los valores que más se trabajan en campamentos así: compartir espacios, conocimientos, decisiones, vivencias…

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A nivel de inteligencia emocional, además, pasar un periodo fuera de casa supondrá un gran ejercicio: el menor se podrá enfrentar a sentimientos de añoranza, de inseguridad, de responsabilidad, pero también experimentará una gran libertad, una mayor empatía y solidaridad y una mejora de su autoestima porque ve que es capaz de desenvolverse por sí solo en cosas que normalmente no hace, satisfacción por las relaciones que establece y por aprender nuevas cosas, etc.    

El contacto con la naturaleza o por lo menos el hecho de pasar tiempo al aire libre, practicando deporte o actividades lúdicas variadas, despertará en el o la menor interés y afición por el deporte y la actividad física, algo fundamental para un crecimiento saludable. Y les permitirá desarrollar el juego libre, imprescindible para el fomento de la creatividad y la confianza en sus capacidades. Asimismo, en esos campamentos el acceso a gadgets electrónicos será muy limitado, algo que en los tiempos que corren (los niños están expuestos a tecnología y redes desde muy pronto) será un desapego muy necesario y beneficioso. Igual, ¡hasta a la vuelta ven que hay formas mejores de invertir su tiempo!

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¿Y qué supone para los padres? Si para los pequeños aquellos días serán una experiencia inolvidable, a sus padres ese “respiro” traerá también grandes beneficios. Es muy sano que los padres puedan gozar de unos días sin obligaciones familiares 24 horas al día, que puedan dedicarse a cultivar exclusivamente su relación de pareja, sus intereses individuales o sus relaciones de amigos. Echarse de menos, para ambas partes, conllevará apreciar más lo que se tiene, renovar fuerzas y tener más cosas que contarse a la vuelta (aumentando así la comunicación y confianza que la monotonía del día a día a veces altera). 

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Alternativas a los campamentos tradicionales

Como hemos dicho al principio, no obviamos que los campamentos suponen un desembolso a tener en cuenta para los padres. Si bien el dormir fuera tiene muchas de las ventajas que hemos comentado, hay opciones para que los niños puedan aprender cosas nuevas, cambiar de aires, hacer amigos y desarrollarse a nivel global sin irse lejos de casa. Hay asociaciones en la misma ciudad que propone cursos, talleres, campus de verano durante las horas de trabajo de los padres… O, a menudo, el mismo colegio proporciona también esos servicios, aunque en este caso el entorno será ya más conocido. En algunos países es habitual hacer actividades en casa de otras familias, por turnos, y pasar el día con otros compañeros realizando actividades ideadas y organizadas por los padres. Estas opciones son más modestas, requieren agudizar el ingenio y la logística pero, si se pueden combinar, aportará también muchos beneficios a los más pequeños. De hecho, esta es una gran opción para los niños más pequeños, que todavía no están preparados para pasar muchos días fuera de casa solos.

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En definitiva, pasar unos días de campamento o saliendo de la rutina de la forma que más se adapte a cada familia favorecerá el desarrollo social, educativo y emocional del niño o niña, y supondrá una experiencia para crear recuerdos de infancia o adolescencia que seguro serán inolvidables para ellos. ¿O no es de nuestros veranos de niños de lo que con más cariño, nostalgia y buen rollo nos acordamos?

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