Hamacas para bebé: descanso y estimulación

Hamacas para bebé: descanso y estimulación

Si vuestro bebé la acepta bien, serán un gran aliado que une reposo, observación y seguridad

Estamos ya en pleno verano, muchos han iniciado las vacaciones y otros están haciendo las maletas, y entre otras muchas cosas –especialmente las mamás y papás– tenemos en la cabeza una palabra: relax. En el fondo cuando lo pensamos nos entra la risa porque sabemos que nuestros sueños de calma, tranquilidad y siestas eternas serán difícilmente realizables con nuestros monstruitos y monstruitas con ganas de juerga, rutinas difuminadas y energía desbordada. En cualquier caso, aflojar el ritmo ya nos permitirá más momentos de descanso, de lectura o de resguardarse en casa del calor infernal en horas punta. Y para los más pequeños de casa una de las opciones ideales para pasar esos ratos son las hamacas para bebés.

¿Para qué sirve una hamaca de bebé?

Una hamaca para bebés es una sillita acolchada y, en muchos casos, con reductores adaptables al tamaño de cada niño o niña, que permite al bebé estar tumbado en distintos grados, según el momento y las necesidades. Muchas hamacas para bebé ofrecen la posibilidad de balancear al niño o niña.

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¿Qué pueden hacer en ella y por qué es buena?

Antes de todo, si bien es uno de los elementos infantiles más vendidos, como pasa con todos, antes de probarla no sabremos nunca si a nuestro pequeño o pequeña le va a gustar o va a ser un gasto absurdo más. Eso sí, si les gusta, ¡le vamos a dar muchísimo uso!

El aspecto más positivo de una hamaca para bebés es que proporciona comodidad y seguridad al pequeño o pequeña mientras puede interactuar con su entorno, observar y estar presente el en espacio donde esté su familia. Las criaturas podrán estar en ella del todo reclinados, para dormir un rato, por ejemplo, o ligeramente incorporados, para momentos en que están despiertos. Además, algunas incorporan un arco de juguetes para que los y las peques tengan estímulos táctiles, sonoros y visuales; otras incorporan música, vibración…

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El mercado está lleno de opciones para todos los gustos, así que es cuestión de conocer a vuestro hijo o hija y pensar qué es lo que más le puede convenir, gustar o ayudar a su desarrollo: a uno le puede encantar la sensación de balanceo o vibración y a otro lo puede agobiar. Lo mismo con los objetos que cuelgan; es mejor que sean extraíbles por si vemos que a nuestro hijo o hija no le terminan de gustar. 

¿En qué edades se puede utilizar una hamaca para bebés?

Dado que las hamacas para bebés sujetan, mediante arnés o cinturón, y permiten mantener apoyados, gracias a su forma ergonómica, tanto el cuerpo como la cabeza del niño o niña, no es necesario que se mantengan erguidos (como si es imprescindible en el caso de usar otros muebles, como nuestra sillita osit o la trona oueat de nuun). Por lo tanto, se podrá utilizar desde el primer día y hasta aproximadamente los seis meses, aunque cada fabricante lo estipulará en su librito de instrucciones y será importante prestar mucha atención a ello. 

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El principal motivo por el cual hay que tener en cuenta la edad límite de uso es por el peso del bebé y su nivel de actividad psicomotriz, que podría provocar el vuelco de la hamaca.

¿Qué contras tiene la hamaca para bebés?

Aunque es un elemento muy interesante tanto para bebés como para madres y padres, no es recomendable abusar de su uso. En ella, el o la menor no se puede mover demasiado y por lo tanto es preferible que no pase ratos largos en ella.

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Para que sus movimientos no se vean limitados, una buena opción es combinar el uso de la hamaca con la de la cuna, la alfombra o gimnasio de actividades, el parque cuando son algo mayores

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En sus primeros días de vida, mantener al niño o niña mucho tiempo en la hamaca podría agravar la plagiocefalia que sufren de forma natural muchos peques y que se soluciona con el paso de los días de forma espontánea.

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Además, si bien muchas hamacas tienen asas para transportarlas fácilmente de un lugar a otros de la casa, algo muy útil para tener siempre al bebé cerca y controlado, no la transportaremos nunca con él o ella dentro.

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Y, por supuesto, no dejaremos jamás al pequeño o pequeña en la hamaca sin supervisión de un adulto.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir hamaca para bebé?

En primer lugar, aunque parezca obvio, que esté homologada para el uso. En cualquier marca especializada y conocida será así, pero lo recordamos. Nos fijaremos también en los sistemas de sujeción de la hamaquita, en que la parte textil sea desenfundable o de un material impermeable que permita una fácil limpieza; tan peques es muy probable que lo manchen de babitas o de sus cosas.

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Si tenemos pensado usar la hamaquita de bebés para exterior, fijémonos que el modelo que compramos tenga toldo para proteger al peque de la radiación solar. Y jamás de los jamases pondremos la hamaca en un lugar alto, aunque sea el sofá y nos parezca que es seguro. No están pensadas para ello, son estables en el suelo pero en repisas, sofás u otras superficies elevadas podríamos tener un gran susto.

 

¿Y vuestros bebés han usado hamaca o son de aquellos que no las quisieron nunca? ¿En qué situaciones os ayudó más la hamaca?

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